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    Sistemas de Domótica, orígenes y funcionalidad

    Pornoticiasfrescas

    Nov 27, 2021

    En una opinión generalizada, la domótica suele estar ligada al concepto de hogar robotizado. Aunque esta visión es en parte cierta, la definición es en realidad un poco más compleja.

    El término domótica deriva de la combinación de la palabra latina domus (hogar) y la griega ticos (referida a las aplicaciones) e indica el estudio y la aplicación de tecnologías destinadas a mejorar la calidad de vida, el confort y la eficiencia en los hogares, oficinas y lugares frecuentados por el hombre.

    Es una ciencia a la que contribuyen varias disciplinas, como la ingeniería, la informática, la electrónica, la arquitectura y las telecomunicaciones.

    Normalmente, estas tecnologías están orientadas a automatizar ciertos procesos en el hogar en función de determinados eventos, optimizando el consumo y garantizando un mayor confort para quienes lo habitan. Actualmente, si este mundo te interesa o estás pensando en introducir la domótica en tu casa, existen guías de los mejores sistemas de domótica que te ayudarán a conocer un poco más acerca de ellos.

    Los orígenes de la domótica

    La primera referencia a esta ciencia se remonta probablemente a finales del siglo XIX, cuando el constructor de edificios de Wisconsin William Penn Powers creó un regulador automático de temperatura, fundando una empresa que se convertiría, en tiempos modernos, en la actual Siemens. A continuación, los hitos más importantes en los orígenes de la domótica podrían ser estos:

    • En 1907, un hotel de Chicago fue el primero en utilizar un sistema de aire acondicionado automático. En esos mismos años se inventaron los principales electrodomésticos: lavadoras, aspiradoras, lavavajillas, calentadores de agua, etc.
    • En los años 50, los ingenieros estadounidenses crearon la primera unidad de control para diferentes edificios.
    • En 1966, Jim Sutherland, un ingeniero de la Westinghouse Corporation, creó el primer dispositivo de automatización del hogar, llamado ECHO IV o Electronic Computing Home Operator, capaz de controlar, de forma integrada, la temperatura de cada habitación y de varios aparatos.
    • 1975 fue un año importante, cuando Pico Electronics, una empresa escocesa, desarrolló el X10, uno de los estándares de comunicación más utilizados en la domótica actual, que utiliza la línea eléctrica para la transmisión.
    • En los años siguientes, para superar las limitaciones de este protocolo, otras empresas desarrollaron nuevos estándares centrados en la tecnología inalámbrica (Insteon, Konnex, Zigbee, Z-Wave, etc.).
    • En 2010, Nest, posteriormente adquirida por Google, comenzó a centrarse en productos inteligentes diseñados específicamente para los consumidores. Abandonando el aspecto industrial, produjo en 2011 la primera versión de su termostato WiFi (el Nest Learning Thermostat) y varios detectores de seguridad y cámaras inteligentes con énfasis en el diseño.
    • En 2012 le tocó el turno a SmartThings, que pasó a formar parte de Samsung tres años después. La empresa recaudó más de un millón de dólares en Kickstarter para financiar su sistema/hub de automatización del hogar, con la tentadora promesa de hacer que casi todos los dispositivos de la casa se comuniquen entre sí.
    • En 2013, la domótica estaba en boca de todos: en el CES de ese año había muchos productos inteligentes, entre ellos el enchufe WiFi WeMo de Belkin. Ese mismo año, 23 empresas (entre ellas LG y Panasonic) se unieron al proyecto AllSeen Alliance, cuyo objetivo es crear un software de código abierto para la creación de una tecnología conectada ampliamente compatible entre diferentes productos.
    • Luego, los grandes gigantes tecnológicos Apple, Amazon y Google entraron en escena con sus soluciones de domótica como Apple HomeKit y los altavoces inteligentes Amazon Echo y Google Home.

    Ejemplos y aplicaciones de la domótica hoy en día

    Para entender mejor qué es y para qué se utiliza, he aquí algunos ejemplos y posibles aplicaciones de la domótica, tanto residenciales como no residenciales:

    • Termorregulación: un sistema de climatización inteligente puede adaptarse y programarse en función de las condiciones atmosféricas (temperatura, humedad, etc.), de la presencia o ausencia de personas en el interior de la vivienda y de los horarios de éstas (a qué hora van a trabajar, vuelven, etc.). No sólo eso, la domótica puede hacer que un radiador se apague automáticamente si una ventana está abierta o permitir casos similares.
    • Iluminación: Al igual que el clima, la iluminación puede ajustarse en función de las condiciones externas (amanecer, atardecer, lluvia, etc.), la presencia de personas o sus hábitos.
    • Sistema eléctrico: La domótica hace que la gestión de la electricidad sea más segura y eficiente. Por ejemplo, es posible controlar el consumo de corriente y las cargas para evitar apagones y reducir el despilfarro; el sistema puede apagar automáticamente grupos de aparatos eléctricos cuando no hay nadie en casa y proporcionar aislamiento y protección en caso de tormenta.
    • Riego del jardín: la domótica permite programar de forma inteligente y automática el riego en función de horarios y condiciones como la humedad y la lluvia.
    • Seguridad y videovigilancia: un sistema de seguridad inteligente puede detectar rápidamente riesgos de incendio, fugas de gas, inundaciones, robos y, además de activar las alarmas, puede comunicarse en tiempo real con el servicio de seguridad o los servicios de emergencia.
    • Automatización: el funcionamiento de varios componentes de la casa puede programarse en función de las condiciones externas y de sus propias necesidades. Las persianas, los portones y las ventanas pueden abrirse y cerrarse automáticamente.
    • Control y programación a distancia: el usuario puede controlar la iluminación, la calefacción, la electricidad y los electrodomésticos, incluso cuando no está en casa.
    • Sistema de audio, cine en casa y videotelefonía: diversas soluciones domóticas permiten la gestión (incluida la voz) de la transmisión de música o contenidos multimedia, así como la posibilidad de comunicarse con otras habitaciones/áreas de la casa a través del vídeo (videoporteros, intercomunicadores, etc.).

    Ventajas principales de un sistema de domótica

    En primer lugar, está el ahorro energético (y, por tanto, económico). Personalizar el funcionamiento de las luces, los electrodomésticos, los aires acondicionados, los calefactores, etc. en función de los hábitos de cada uno y de las condiciones externas pertinentes permite evitar el despilfarro innecesario, utilizando estos aparatos sólo cuando hay una necesidad real. Y eso no es todo. Supervisar el consumo de forma precisa y puntual ayuda a mantener las facturas bajo control y a comprender dónde se pueden hacer mejoras.

    Obviamente, otro beneficio es la comodidad: automatizar ciertos procesos en el hogar (encender y ajustar los termostatos, las luces, las persianas, etc.) hace que el usuario casi se olvide de ellos; la gestión se vuelve inmediata, integrada y sencilla (pensando también en el control por voz). Además, el control remoto aporta ventajas innegables.

    El confort se transforma en algo mucho más valioso en la vida asistida, donde estas tecnologías están destinadas a mejorar la vida de los ancianos y de las personas con discapacidades, especialmente las motrices.

    Un pro nada desdeñable es el de la seguridad y la posibilidad de tener toda la casa bajo control las 24 horas del día.

    Principales protocolos de comunicación en domótica

    Al hablar de los orígenes de la domótica, nos encontramos con términos como X10, Zigbee, Konnex, etc. La domótica consiste en hacer que los distintos dispositivos y equipos interactúen entre sí, permitiendo una gestión integrada y automatizada.

    Normalmente, un sistema de automatización del hogar tiene una unidad de control, a menudo llamada Gateway o Hub. Para que éste pueda comunicarse y enviar las órdenes necesarias a los distintos dispositivos de la casa, es necesario utilizar un protocolo específico, que puede ser cableado o inalámbrico, o mixto. Lo mismo es necesario para permitir la comunicación entre los propios dispositivos.

    Los principales estándares de comunicación utilizados en la domótica son:

    • Bluetooth
    • WiFi
    • Konnex
    • Zigbee
    • Z-Wave
    • X10
    • Ethernet
    • Hilo

    Cómo funciona un sistema domótico

    Como ya se ha mencionado, la creación de un auténtico sistema de domótica requiere la intervención de profesionales. Estos, adaptarán los sistemas existentes en la vivienda (electricidad, calefacción, fontanería, etc.) y los distintos dispositivos, conectándolos a una o varias unidades de control.

    A través de la unidad central, será posible controlar y programar todo lo que ocurre en el hogar. Calefacción, iluminación, riego de jardines, audio/vídeo, seguridad, control de acceso y todas las demás aplicaciones que hemos mencionado antes.

    Los comandos pueden ser vocales o darse desde una pantalla, un ordenador, una aplicación (en un smartphone o una tableta), un mando a distancia o mediante botones especiales. El sistema que permite la comunicación entre la unidad central/los mandos y las unidades periféricas se denomina BUS de campo y utiliza uno o varios medios físicos (un par telefónico, un cable coaxial, la alimentación de la red eléctrica, etc.).

    Un sistema domótico puede ser centralizado (todo depende de la unidad de control), distribuido (cada dispositivo puede funcionar de forma independiente) o mixto (más apropiado para grandes edificios, oficinas, etc.).

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